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La importancia del reciclaje

Publicado en 18 marzo, 2015

Desde hace algunos años el reciclaje ha empezado a tomar un lugar importante en las ciudades. Cada vez son más las personas que se interesan por el reciclaje y el medioambiente pero sabemos poco sobre la importancia de hacerlo y qué es lo que realmente conseguimos al hacerlo.

Reciclar tiene muchos beneficios no solo para el ambiente. Una forma racional de animar a las personas a reciclar es hacer entender a la población sobre el ahorro al que conlleva el reciclaje. Los residuos mezclados, es decir, los que depositamos en los contenedores grises, son gestionados por el ayuntamiento al que pertenecen. Esto quiere decir que el ayuntamiento se debe hacer cargo del coste de su recogida, transporte y posterior tratamiento de los residuos. Los costes de estas tres acciones suponen una parte importante del presupuesto anual de cada ayuntamiento. Cuanto más mezclados estén los residuos, más dinero se tiene que dedicar a recogerlos. Un dinero que se resta de otras partidas más importantes como por ejemplo el mantenimiento de parques y jardines, la educación o la asistencia social, entre otros. Además, es interesante anotar que los ciudadanos somos quienes pagamos una parte del coste de la recogida de residuos mezclados mediante las tasas o impuestos municipales de basura. Por lo tanto, cuando más se mezclen los residuos, más altas son estas tasas que se nos imponen ya que los ayuntamientos tienen que hacer frente a los altos costes que estos procesos suponen para ellos.

Siguiendo con las razones económicas para hacer efectivo el reciclaje, cabe resaltar que hacerlo es totalmente gratuito y no implica un cote de ningún tipo para las familias. Según la Ley 11 / 97 de envases y residuos de envases, son los fabricantes quienes tienen que hacerse cargo de los residuos que van separados en los contenedores amarillos, azules y verdes. Por lo tanto, los fabricantes son los que deben hacerse cargo de los costes de transporte, recojo, clasificación y reciclaje de residuos. Asimismo, el reciclaje, a nivel de generación de empleo, implica labores que crean diez veces más puestos de trabajo que la eliminación de residuos en vertederos. De hecho, el reciclaje evita la existencia de estos; ya que la mayoría de residuos se pueden reciclar, son muy pocos los que tienen que acabar enterrados en los vertederos municipales.

¿Cómo reciclar?

Si bien muchas personas se apuntan al reciclaje, a veces no es fácil empezar a hacerlo de la manera correcta.

  • Para empezar el proceso de reciclaje es importante separar los objetos tomando en cuenta de qué material están fabricados. Para realizar esta clasificación hay que saber que existen 5 tipos de contenedores de basura en función del material a desechar. Estos son: papel y cartón, cristal y vidrio, envases y plástico, orgánicos y resto o desechos. El contenedor azul es el de papel y cartón y en él podemos depositar libros, sobres, revistas y periódicos, también las hueveras de cartón y las bolsas de papel, cajas plegadas, etc. No se deben depositar en él los corchos blancos ni los envases bricks que tienen mezcla de papel y plástico. Tampoco los papeles de cocina usados ya que están sucios. En el contenedor amarillo se depositan los plásticos y los envases como los brick, botes, latas, tapones, envases metálicos, aerosoles, redes de fruta, guantes de fregar, etc. No se deben incluir en estos contenedores los botes de pintura o productos químicos. El contenedor verde es el de cristal y vidrio, no se debe depositar en él los fluorescentes o lámparas, tampoco los botes de medicinas, ni espejos o cristales de ventanas. El contenedor orgánico es el de color marrón; en él se pueden depositar los restos de comidas, huesos, posos y filtros de café, tapones de corcho, papeles de cocina utilizados, restos de plantas, palillos, cerillas pero nunca las colillas de tabaco, los residuos de barrer ni los pañales o toallas higiénicas. Tampoco deben incluirse en el contenedor orgánico el aceite de cocina ni los excrementos de nuestras mascotas. Finalmente el contenedor verde (que a veces es gris) es el que corresponde a restos y desechos. En este contenedor van los residuos de barrer, las colillas, las cuchillas de afeitar, los chicles, las fregonas usadas, los cepillos de dientes inservibles, los pañales, etc. En este contenedor no se debe poner ni ropa, ni pilas ni juguetes.
  • Muchos se preguntan dónde pueden ir todas aquellas cosas que no tienen cabida en los contenedores antes indicados. Para hacer un reciclaje correcto se puede acceder a los puntos limpios más cercanos a la vivienda. Allí se pueden dejar ropas, pinturas, radiografías, juguetes, aceite de cocina, tintas de impresora, electrodomésticos, etc. En el caso de las pilas gastadas, se pueden llevar a los supermercados donde las reciclan y cuando el problema son los medicamentos que ya no sirven, lo indicado es acercarse a las farmacias, donde suelen tener un depósito de medicamentos caducados e inservibles. Estos residuos que no se reciclan se consideran “residuos peligrosos” y no deben ser reutilizados. Es por ello tan importante llevarlos al punto de recogida de residuos especial para que los profesionales se encarguen de tratarlos de manera necesaria.

El reciclaje y el ahorro de energía

El reciclaje se relaciona con el ahorro de energía y agua y la reducción de la contaminación. Gracias al reciclaje, el hombre ya no necesita crear tantos objetos porque reutiliza los que ya existen y por tanto, esto supone un menor gasto energético, además de una reducción de la contaminación ambiental. El reciclaje también hace posible que se mantenga la capa de ozono y facilita el efecto invernadero, fenómeno importante para la existencia de la vida en nuestro planeta Tierra. Al reciclar, se mantiene el calor de los gases que nos protegen a todos y así, evitamos el cambio climático. Por otro lado, cabe recordar que el reciclaje hace posible un menor consumo de recursos naturales: se ahorra madera, se quema menos petróleo, se extraen menos metales, etc.

Otros beneficios de reciclar

Reciclar no sólo supone un ahorro de dinero y energía, si no también un ahorro en materias primas. Esto es así ya que al reutilizar la materia prima existente, se necesita menos material original y esto se traduce en un gran beneficio para el planeta entero y la conservación de sus elementos naturales.

En cuanto a la contaminación, es muy importante prestar atención a la atmósfera y haciendo un reciclaje correcto es posible contribuir a la reducción de la contaminación de ella; así como la emisión de CO2 que, al consumir menos residuos fósiles, hace posible que haya menos lluvia ácida; la contaminación del suelo y cómo no, la contaminación que producen nuestros residuos en el mar.

Los obstáculos al reciclaje

El principal obstáculo al que se enfrenta el reciclaje es la falta de educación en las sociedades sobre los procesos. Las sociedades no entienden bien la gravedad de lo que está pasando en el planeta, en especial lo que pasa con los recursos naturales. De forma que el ciclo antiguo y tradicional de “comprar – consumir – desechar “ se hace difícil de romper. Reciclar siempre es un pequeño esfuerzo frente a la simplicidad de arrojarlo todo al mismo lugar pero se trata de un esfuerzo necesario y que puede traer, a la larga, grandes beneficios para el mundo en el que vivimos y vivirán nuestros hijos y nietos. Las sociedad de consumo en la que nos vemos sumidos producen más cantidades de basura de la que nunca se produjo; además, basura que es cada vez más tóxica y que puede acarrear problemas de grandes magnitudes. Al mismo tiempo, las reservas de fuentes energéticas y las reservas naturales de materias primas disminuyen generando impactos ambientales y desequilibrio. Vivir inmersos en la cultura del usar y tirar es fácil pero peligroso; es interesante pensar y ayudar a los demás a entender que en la basura de hoy están los recursos escasos que dentro de no mucho, empezaremos a echar en falta.

Una última reflexión: Cada persona genera alrededor de un kilo diario de basura. Estas basuras van a parar a vertederos y a incineradoras de basura doméstica. Sin embargo, el 60% del volumen total de esa basura corresponde a embalajes y envases de un solo uso que suelen estar fabricados con materias primas que no son renovables o que, aunque sean renovables, se explotan a un ritmo superior a su regeneración (un ejemplo claro es la celulosa que se saca de la madera). ¿No crees que hace falta un poco de ayuda?

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